jueves, 7 de junio de 2012

10 Abril 2010 - Cubierta 4 · Crucero Gemini (De Dubrovnik a Venecia)


Papeles, monedas, recuerdos, postales, dinero, tu pelo entre mis dedos mientras la televisión ponía películas una tras otra durante horas. La tarde era muy fría pero el calor me inundaba por dentro, como si se tratase de magma volcánico. No me acuerdo de lo que veíamos, solo que se suponía que ibamos a dormir, y eso no fue así. Y aunque al bailar no me mires a los ojos, y mirarte a los ojos no es más que un baile de huída de miradas, me quedo con eso. Con tus manos, con tu pelo, con tu risa y tus gestos. Todas esas cosas que a ti no te gustan, tus orejas, tus pies, e incluso me quedo con esa cara de estúpido con que me veo en ocasiones intentando oirte hablar de mi a través de la pared.

Estas lineas, que no creo que leas, pero que de sobra sabes de memoria, no son más que una pequeña expresión de lo que me pasa por dentro. Tu sonrisa, las pisadas por debajo de la mesa y las miradas que todo lo cuentan pero que nada les dicen a los demás. Esas mismas miradas que aún así no me hacen comprender lo que quisiera saber. Lo que te pasa por dentro, lo que te ronda en los sueños.

Lo sé, soy poco astuto para esto. Si estoy solo es porque nunca comprendi bien las cosas. Quizá puede ser que no haya querido comprenderlas por miedo, o nadie nunca me las haya querido explicar. Puede que sea eso, pero me aferro a algo, me aferro a ti, sin saber si me hundo con todo este barco, o salgo a flote para continuar rumbo al norte. Este camino solo tiene un estino, o lo sigo contigo, o me quedaré aquí parado. Quieto en la cubierta 4, hasta que decidas marcharte.

Tu destino es claro, tienes ya tus billetes preparados, pero yo no puedo seguirte el rastro mucho tiempo más. Y quizá cuando consiga hacerlo ya será demasiado tarde, y la gran manzana te haya saciado tanto como para olvidarte de los tintos de verano. Y aunque todo esto parezca la continuación de algo que nunca comenzó, o te hagan creer que no es más que una obsesión, como dice la canción, lo cierto es que me has calado, y muy hondo. La ropa mojada, y los huesos impermeables por el paso del tiempo, erosionados por el tiempo, aguardan húmedos después de todo.

¿Quién me lo iba a decir a mi? ¿Quién iba a pensar que iba a ser así contigo?
Siempre intentaré tenerte cerca de un modo u otro, pero comprende que la distancia física, se acompañará de una distancia real, que por mi bien debo cumplir.

Solamente te puedo decir, gracias por venir, y hacerme sentir de nuevo así.


t i e r r a a l a v i s t a
(no está todo perdido)